viernes, 15 de junio de 2012

Cristiano Ronaldo pasea sus obsesiones

Los dos primeros partidos de la Eurocopa devolvieron a Cristiano Ronaldo a su versión más irritada: la que vive obsesionada con Messi. Y se muestra dubitativo ante la portería rival y prefiere no celebrar los goles con sus compañeros. El partido del miércoles ante Dinamarca fue un duro golpe para el ego del crack portugués: erró dos mano a mano ante el portero rival que le pudieron costar el triunfo a su selección y el héroe del encuentro fue un actor secundario, un suplente llamado Varela. No sólo eso, sino que en el partido a Cristiano le zumbaron los oídos al escuchar el nombre de "Messi, Messi, Messi", desde la grada. Lejos de demostrar que las referencias a su "némesis" no le afectan, las amplificó al declarar: "El año pasado a estas alturas Messi estaba eliminado de la Copa América y además jugando en su país. Eso es peor, ¿no?". El diario argentino Olé se preguntó ayer que si "los gritos que claman por Messi no le molestan... ¿Por qué la respuesta entonces?". Y agregó: "Lo de Cristiano Ronaldo ya es un karma. Más allá de la respuesta de calentura, se ve que a Cristiano le informaron mal: Argentina fue eliminada en cuartos de final, contra Uruguay". En la misma línea se situó el diario Clarín, que afirmó que "el portugués volvió a criticar a la Pulga y, para colmo, estaba confundido". Este periódico calificó a Messi como "la obsesión de Cristiano" y recordó al portugués que "Portugal todavía no se clasificó". No está siendo la mejor Eurocopa para Cristiano, quien afrontaba el torneo con un doble reto: liderar a su selección hacia cotas importantes y presentar una seria candidatura al Balón de Oro tras su gran temporada con el Real Madrid. Pero todo comenzó del revés con su derrota ante Alemania (1-0), con un gris encuentro del portugués. En contraste, al otro lado del océano Messi marcaba un espectacular hat trick en el triunfo de su selección 4-3 ante Brasil. Si en el Real Madrid parecía haber corregido esta temporada actitudes que le alejaban del grupo, éstas volvieron a aparecer en la cita continental. Ahora, cada vez que tiene un error en el golpeo, se enfada con el césped. Reprocha a sus compañeros muy visiblemente que no le pasen el balón. O no festeja los goles de su selección, como ocurrió ante Dinamarca. Cristiano aún tiene tiempo para enderezar el rumbo. Su selección depende de sí misma en el último duelo ante Holanda para avanzar en el torneo continental, algo fundamental en su pelea por quitarle el Balón de Oro a Messi, ganador en las últimas tres ediciones.

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